Enrique Cerdeira Clavel
Mientras en el mal llamado primer mundo los ecos de crisis siguen azotando algunas de las sociedades más avanzadas, es en el resto de mundos (tercero, en vías de desarrollo...) donde la situación se antoja peliaguda. Y es que la realidad es como este mundo, única. Algunas mejoras conseguidas durante los últimos quince años, en cuanto a los Objetivos para el Nuevo Milenio, se han visto truncadas por una crisis mundial inoportuna; la cual podemos predecir se convertirá en la excusa de todos los mandatarios del grupo de los poderosos para explicar que la situación vaya a tener que continuar del mismo modo. Por lo menos durante otros 30 años más, desde el límite impuesto anteriormente situado en 2015. No queremos más velos, ni más verdades a medias. Si hay quien piensa que la situación está mal en Europa, las cifras en países latinoamericanos no se empañan, dejando ver lo que hay detrás: muchas décadas plagadas de intereses y explotación de recursos.
Según una investigación realizada por CEPAL y UNICEF, hay en América Latina 52 millones de niños pobres, de los cuales 30 millones pasan hambre y 9 millones se encuentran en situación de desnutrición crónica. Parece que todos los buenos propósitos e intenciones chocan de lleno con la realidad, y es que sin que los países fuertes quieran, conseguir como se pretendió en 2001 ‘Construir la equidad desde la infancia y la adolescencia en Iberoamérica’ va a ser más que complicado. Dos de cada cinco personas que se encuentran en extrema pobreza son niños, y hoy en día las cifras son más altas que en 1990 (sólo en 4 países no es así: Nicaragua, Perú, Paraguay y Chile). ¿Qué se ha hecho?
Ya no hay más clases sociales que inventar
Y es que no tiene lógica, o por lo menos yo me vuelvo loco tratando de encontrarla. Nadie podría pensar que la región que más produce y exporta alimentos del mundo pase hambre. ¿Cómo un continente que produce tres veces más alimentos de los que necesita puede no tener para comer? Evidentemente, porque esos alimentos no están destinados para ellos. El resto del mundo explota sus recursos y en estos países sólo quedan las cifras, símbolos de la barbarie de esta sociedad que tan animosamente gasta y consume como si el mundo tuviera fecha de caducidad. No es así, y en nosotros reside la posibilidad de que la situación de todos mejore hasta unos niveles aceptables; aunque tengamos que supeditar comodidades que, ciertamente, no necesitamos.
Un continente tan rico en recursos, donde hay nada menos que 720 millones de hectáreas destinadas a la agricultura. Cuánta comida es esta, y cómo digerir que el hambre en América Latina y el Caribe haya aumentado este año un 13% comparándolo con el año pasado. Cómo entender ninguna clase de crisis al leer estas cifras, y es que sólo la explicación más cruel es la cierta: el que era pobre, ahora es miserable; y éste tendrá que morir, porque ya no hay más clases sociales que inventar, ni eufemismos pedantes para denominar a aquellos que viven lejos y a quienes estamos arruinando la vida. No existen peores condiciones de vida que las que ya se han creado. Quédense en su primer mundo, señoras y señores, y dejen a los demás crear su destino. Esta vez no pueden sacar la regla y el cartabón para repartirse sudamérica, como ya hicieron con Africa. Ahora es distinto, mediante concesiones y leyes permisivas todos los recursos naturales de América Latina están siendo vendidos al mejor postor.
No podemos mirar hacia otro lado
Ahora ya sólo se trata de números y fechas; recuerdos del ayer que por más ilusión tuvimos, fue la frustación la que nos dejó las manos vacías. Las Cumbres Mundiales sobre Alimentación, como la desarrollada en 1996, son tan suntuosas como poco fructíferas si analizamos los datos una década después. El número de ‘muertos de hambre’ se incrementó 40 millones a nivel mundial en tan sólo 1 año (de 2007 a 2008), alcanzando la cifra de 963 millones de personas. Abran bien los ojos, y presten atención a lo que vean u oigan, porque en ustedes reside el cambio. Hay lugares como Haití donde un 46% de la población está subnutrida; la mitad es pobre y un 17 % es indigente. Anque ejemplos hay muchos, y de muy diversa clase. La subnutrición, que había descendido en el mundo de 52 a 45 millones de personas afectadas entre 1995 y 2006, ha aumentado a 53 millones en este año 2009.
No podemos olvidar que, en este siglo XXI plagado de avances, 25 niños mueren diariamente antes de cumplir un año en Argentina, lo cual supone 14 de cada mil vidas. Lean, sinteticen y analicen por favor, que para eso no sólo tenemos la habilidad, sino también la capacidad. Y si es mucho el trabajo pendiente, más es el que está por venir. En Guatemala, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se indica que de 849.300 personas pobres, 733.000 pasarán a vivir en extrema pobreza. La guerra social que estamos librando tiene un final incierto, pero sabemos que alguna batalla podemos ganar. Eso sí, para poder anunciarlo ha de ser definitivo y los datos han de mantenerse de forma estable. Cada batalla ha de suponer un triunfo, y poco a poco cambiaremos este penoso mundo que por algunos merecemos.
Fuentes
Enviado por Enrique Cerdeir... el Mar, 2009-07-21 13:44.
Aanverwante items: 1: ¿Se ha erradicado la pobreza extrema y el hambre en 2015? | América Central | América del Sur | El Caribe y Las Antillas | hambre
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